sábado, 30 de marzo de 2019

LOS CABALLOS


Dicen que les falta hablar y es verdad ya que son muy inteligentes. Los mejores caballos son los españoles, los portugueses y los norteamericanos. El caballo es un animal de lujo, no es de trabajar en los campos. Lo usan en el circo como atracción y en algunas ciudades como Málaga, para tirar de una carroza para pasear a los turistas. Ni lo uno ni lo otro lo veo yo bien, pues se maltrata a los animales cuyo medio es el campo. Dicen que enseñan a los humanos a quererse de verdad.
Los hay de muchas especies, finos, percherón y otros que yo no conozco. Quien quiere a los animales tiene que querer al caballo, porque es un animal bonito a más no poder.
La hembra del caballo es la yegua y juntos traen al mundo a los potros, que son los hijos de estos. Que bonito es un potrillo en el campo, jugando o mamando de su madre, la yegua.
Yo no se montar a caballo, pero me gustaría, porque un paseo por el campo a lomos de un buen caballo, es una gozada. Hay muchos amantes de los caballos por su nobleza, por lo bonitos que son  y por el servicio que dan al hombre con su poderío.
Los niños lo llaman jaca, que es en su leguaje caballo. Los hay enanos, que son los ponys, que los usan en las ferias para pasear a los más pequeños de la casa.
Los caballos son parientes de los asnos y de los mulos. El hijo de uno yegua y un burro, es un mulo. O de un caballo y una burra es igualmente un mulo.
Las mulas no paren por la maldición que le echó la serpiente a la mula, que le dijo que no pariría y la mula le dijo a la serpiente que siempre se arrastraría. Cosas santas de la biblia.
El caballo es un animal dócil, fácil de amaestrar,  y que se lleva bien con los humanos. Se han escrito muchas canciones dedicadas a los caballos, refiriéndose a lo nobles que son, lo bonitos y que no se maltraten a los caballos, que son parientes lejanos de los humanos.
Si tienes uno cuídalo mímalo y no lo maltrates.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

viernes, 29 de marzo de 2019

LA LUZ DEL MUNDO


Es sin dudarlo el sol. Alumbra todo el día el planeta tierra. Nadie puede crear una luz más grande ni clara que esta. Desde el amanecer al anochecer brilla en el Cielo, para eso está puesto, para presidir el día y para presidir la noche, las estrellas.
En verano alumbra más y más horas, que en el invierno que puede haber nubes y no hay tanta luz. A pesar de ello vaya “farola”que tenemos para alumbrarnos nuestro planeta.
No en todo el mundo alumbra igual, en el meridiano ecuador es donde más brilla y calienta. Hacia el polo Sur y el polo Norte, cada vez es menos su luz y su calor.
El solo hace crecer las plantas y a los humanos nos da su calor y la vitamina E. Si en su tiempo se siembra el campo de grano, luego vienen las lluvias, que lo hacen nacer, luego viene el sol y lo hace crecer para ser alimento nuestro y de los animales.
Luego hay otra LUZ, que es el entendimiento de las personas. Si un hombre o una mujer es muy buen@, se dice coloquialmente, que tiene muchas luces, que es un sol vamos.
La luz del sol es la luz para guiarnos por donde vamos y la luz del alma es la que nos guía en nuestro caminar por el mundo.
Es nuestra mente que no descansa ni de día ni de noche. De día haciendo nuestros quehaceres y de noche descasa mientras soñamos, o sea que no para.
La luz del sol y la luz de la mente hace que el mundo funcione como lo hace. Que no falle la luz nuestra, que el sol sale todos los días brille más o menos.
Se dice que el sol es una de las estrellas más pequeñas que existe. Si esto es cierto nadie puede decir cuanto grande es el mundo.
Yo diría que no tiene fin, que no hay una pared, después de la cual ya no se puede pasar.
Que brille tu luz por el bien de tuyo y de los humanos.
                                                                                               JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

miércoles, 27 de marzo de 2019

PENSAR


Hay que pensar poco y actuar mucho. No vale la pena pensar las cosas dos veces, cuando con una basta. Tenemos que hacer las cosas sin darles vueltas a la cabeza, porque no vale andar “comiéndonos el coco”, cuando podemos resolver los problemas sobre la marcha.
El pensar más de la cuenta es señal de enfermedad mental y de esos ya habemos muchos y a pesar de todo pensamos menos que los que andan por la calle, creyéndose reyes del mundo, con su falso triunfar ante la vida, que les sonríe por momentos.
Hay una profesión que trata de eso de pensar y buscarle cinco pies al gato y algunas veces lo consiguen, porque son los filósofos antiguos, que crearon ese arte.
Pensador puede ser cualquier persona, que tiene buenas ideas en su cabeza, lo difícil es llevarlas a la práctica. Es muy fácil en las tertulias con los amigos el ponerse bien diciendo cosas bonitas, lo difícil es hacerlas como las decimos y no de una forma muy parecida, que hay que es de falsantes.
A mi me gustaría ser un pensador, pero de los buenos, de los que hacen filosofía pura, que dicen palabras y hacen cosas que llegan al corazón y al alma de cualquier persona de bien.
Como decía antes lo importante es hacer cosas buenas y no pensarlas para que las hagan otros. Lo importante es actuar sobre esas ideas que tenemos todos, pero que por los devatares de la vida no llevamos a la práctica.
Es cuestión de ser protagonistas de esa película que es la vida.
Yo soy de pensar que las cosas hay que hacerlas cuando surgen y no dejarlas para mañana, porque el problema se puede agrandar.
También pienso que no hay que adelantarse a los acontecimientos, llevar la carreta por delante de los bueyes, que se dice por aquí.
Pensar es un don que tenemos las personas, que no debemos desaprovechar y hacerlo siempre en positivo.
No hace falta ser un super dotado para pensar bien las cosas.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

martes, 26 de marzo de 2019

HIPÓCRITAS


Son las personas que van diciendo una cosa y luego hacen otra. Tod@s alguna vez nos equivocamos y prodigamos que se debería hacer esto, pero luego hacemos lo otro.
Yo, en particular, digo muchas cosas en mis escritos. Tendría que ser un super-hombre para cumplirlas todas. Ningun@ somos perfectos y queriendo o sin querer decimos cosas que no hacemos.
Pero, pelillos a la mar, los que son malos son los que no dan una, se tiran todo el día hablando con sus amistades e incluso con su familia, de ideales correctos y luego no cumplen ninguno.
Si hipócrita te parece una palabra rara, se pude usar otra más sencilla, mentira o engaño, que son más o menos la misma cosa.
Se dice que se coje antes a un mentiroso que a un cojo, y es cierto, porque él mismo un día te dirá una cosa y otro día lo contrario, según le convenga en la conversación que estáis teniendo.
El mentiroso es convulsivo, o sea que disfruta diciendo cosas que ni él mismo se cree. Le gusta el royo y como de la verdad a la mentira, en principio hay un paso, pues sigue liando a la gente de buen hacer y mejor sentir.
Hay un paso, si, pero cuando se descubre la verdad, hay un mundo, donde se enfrentan lo cierto y lo incierto. Muchas veces, la persona perjudicada se calla, porque tiene más vergüenza que la otra. Sin embargo las cosas no quedan ahí, pues el otro puede necesitar de este y tiene que descubrir su mentira para conseguir el favor que necesita de él.
Muchas veces decir la verdad es difícil, porque nos pone en evidencia, pero si somos personas normales, correctas y no tenemos nada que ocultar, no tenemos nada que temer. Con la verdad por delante se va a todos sitios y se es bien recibido por todos.
La verdad es sana y nos hará libres. Lo incierto es sucio y pordiosero. Elije tú mismo lo que quieres ser en la vida, si la verdad o la mentira.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

lunes, 25 de marzo de 2019

DE CABEZA


Nos traen los cajeros automáticos de los bancos y las máquinas de todos los servicios públicos. En mi banco han cambiado de cajero tres veces en pocos meses. Así no hay forma de entendernos.
Todo por ahorrarse un sueldo y ganar la entidad más dinero. La persona que no sebe apenas leer y escribir, no se entiende con estos cacharros modernos. Son muy prácticos, pero amigo hasta entenderlos, suda uno la gota gorda.
Las personas mayores tienen que ir al banco acompañadas de alguien que, medio entiendo estos artilugios.
Decía que son prácticos porque te permiten sacar e ingresar dinero a cualquier hora cualquier día, pagar los recibos de la luz y agua, pagos a la seguridad social, te da la máquina comprobante del servicio que has hecho, te da los billetes de 5, 10 o 20 según tú los quieras, te pone la libreta al día y muchas cosas más que yo no entiendo todavía.
Las máquinas más avanzadas son, como no, las de los bancos, pero también las hay en correos, en los hospitales, en la seguridad social, en hacienda, en diversos servicios médicos y muchos sitio más.
Los más jóvenes, medio nos las arreglamos, pero los más mayores no entienden ni entenderán nunca estas máquinas, ya que como he dicho, apenas saben leer.
Para cobrar la pensión, tiene que llevar algún familiar que le haga la gestión.
El mundo se está robotizando. Esto es, a medias bueno, porque cada vez las máquinas son más modernas y hay que estar al día para cualquier operación, que tengamos que realizar en cualquier sitio público.
Es bueno porque dan un servicio, incluso sábados y festivos o de noche que no podrían dar las personas.
Yo me las arreglo bastante bien, porque soy el que arregla todos los papeles de la casa.
Cuando no sé una cosa, pregunto a cualquiera, que si sabe, me guía.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

sábado, 23 de marzo de 2019

SABER LO QUE SE QUIERE


Parece absurdo que una persona no sepa lo que quiere hacer, que decir o como reaccionar ante una situación dada. Es un poco raro, pero no imposible, sobre todo en los países más avanzados.
Podría llamársele el síndrome del aburrimiento. Ocurre porque tenemos de todo y sobrado y ya no nos gusta hacer nada, porque no tenemos falta de nada, todo nos sobra.
Cualquier trabajador de clase media me podía decir que él o ella tiene falta de dinero, de salud (Sufre stress seguramente). Yo pienso que no le falta de nada porque tiene una familia, una casa, un trabajo, come y bebe bien todos los días, tiene ropa y calzado sobrados, tiene coche, un teléfono móvil por miembro de la familia o más, quizá tiene moto o motos y más de un coche…
Materialmente díganme lo que le falta a este sujeto. Yo diría que vergüenza. No se puede mirar siempre hacia delante. Si miramos hacia atrás veremos que hay muchos más que hacia delante.
Llega un momento que no sabemos lo que queremos, por lo que he dicho antes, porque no nos falta nada imprescindible.
Otra cosa es la salud. La persona rica o pobre puede carecer de ella y eso es una verdadera pena tanto si se es pudiente o no.
Muchas veces andamos como despistados, que no sabemos lo que vamos a hacer y es que estamos sumidos en la abundancia.
Todo nos sabe a poco, tanto si es en el comer, en el vestir o cualquier otro bien que podamos tener.
Hablando en pareja, no se ponen de acuerdo, porque uno quiere cambiar el coche y el otro no. Uno argumenta que el que tienen todavía sirve. El otro dice que no y lo que ocurre es que el vecino de enfrente se ha comprado uno y es precioso, el modelo y el color.
Creedme que llega un momento que ya no se sabe que hacer con el dinero, que tanta falta hace.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

viernes, 22 de marzo de 2019

CAMINO


Camino solitario por la vida buscando la verdad. Con trabajo la encuentro, pero no mucho después la pierdo, vuelvo a caer en el hoyo de la mentira más cruel. Lucho por salir de él y lo consigo, cada vez con más trabajo, pero con más grande recompensa.
No es nada grato este ir y venir, pero yo sigo adelante, luchando contra la mentira.
De la verdad a la mentira hay un paso y nadie sabe cuando actúa bien o actúa por el mal. Es más fácil y grato caminar mal, pero a la larga el mal caerá en el hoyo del que no se sale nunca.
Volviendo a mis idas y recaidas, cada vez más cuesta más trabajo salir de la mentira, pero a la vez es más grato salir del bache, triunfante y con la verdad en los labios y en los hechos.
La mentira es muy sigilosa y muy parecida a la verdad. Ya quisiera yo que muchos se acercaran a lo cierto, pero no es así, vamos dando vueltas y vueltas y al final acabamos mintiendo, engañando, calumniando, vejando a nuestros prójimos, que sufren en silencio.
A veces yo mismo me dejo caer en el hoyo, por si fuese esta la última vez. Pero ni por esas. Es como un piso comprado a crédito, cada vez te cobran más y el piso vale menos.
Yo no me rindo ni me rendiré jamás. Está feo que yo lo diga, pero tengo a bien que sepáis que llevo muchos años en la brecha y no sé cuando va a acabar. Ardo en deseos de que esto se termine y llegue la verdad con mayúsculas y el hoyo se separe de aquella, en las profundidades, donde nunca pueda atacar a la ferviente VERDAD que nos ronda, pero que no sabemos aprovechar.
Muchos de ustedes no entenderéis de qué hablo, pero otros sí. Yo digo las cosas muy claras y si las analisais veréis que hablo sinceramente y que no miento en mis escritos.
Súbete al carro de la verdad, a ver si hundimos de una vez por todas a la mentira.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.