jueves, 29 de junio de 2017

EL MAR DE MIS AMORES

Es inmenso, desde el Atlántico al Pacífico, pasando por el Índico y los dos polares. Mi amor es como la espuma del champú, que se crece con el agua, por eso lo comparo con el agua de los mares. Tengo amigos en todas partes del mundo, pero por eso no me vanaglorio de mi poder, que es como las olas del mar, no se termina nunca.
Yo amo mucho a las personas como símbolo de los seres vivos. Los animales y las plantas, también son dignos de ser queridos, por eso yo los admiro y tengo presentes en mis escritos. ¿A quién no le gusta un animal o una bella flor?
El mar es muy grande y es grande mi amor por las personas de los cinco continentes. Es más rico quien más amor, por eso yo soy afortunado. No se come con el amor, pero ayuda mucho.
Todo el dinero del mundo, no vale lo que una relación amistosa con las personas. Vale más el saludo de un amigo que un doblón de oro.
El mar de mis amores nace en cualquier sitio del mundo y no muere jamás. Va de persona en persona por todos los caminos, dando alegría a aquel que lo quiere acoger. Se siente dichoso con un apretón de manos o un beso en la frente.
Daría todo lo que tengo por ver la cara de alguien, a quien no conozco, cuando le saludo afectuosamente y le abrazo como si de mi padre o madre se tratase.
Que la luz de mis ojos no se apague nunca, como la vuestra y que vivamos felices, llenos de amor y para siempre, en el mundo y más allá de él.
Reto a cualquier persona, que no tenga amor, a que se enfrente a mi cariño por el mundo y sus habitantes. Que el calor que mi corazón irradia se propague por el mundo entero y que llene de alegría a todas las personas de bien y que nuestro proyecto no tenga fin.

JOSÉ ANTONIO MÉRIDA. 

martes, 27 de junio de 2017

EL DÍA SIGUIENTE

Me levanté temprano, como de costumbre, hice mi gimnasia, salí a fumar, me afeité y duché, eché de comer a los gatos, les limpié sus cacas y el día iba poco a poco amaneciendo con el canto del gallo.
Mis padres se levantaron a su hora y yo me fui a pasear y a hacer la compra. El día se presentaba normal, la gente se iba a trabajar.
El día de ayer ya estaba olvidado. Nadie echaba a ver que pudo pasar. Todos iban a sus tareas después de una jornada sin sol.
Todo se presentaba normal. Volvíamos a la rutina de cada día, el calor del sol iba llegando. La gente se levantaba como siempre e iba a sus tareas. Mi hermano vino a desayunar. Se presentaba un día más como reto a nuestras vidas. Se “fueron” las estrellas y vino el sol.
No se recordaba nada de ayer ni qué pudo pasar. El mundo continuaba su camino y nada había cambiado. El calor hacia huella en un día normal como la vida misma. Todos estaban contentos.
Cada día que pasa deberíamos pensar que es un día más de vida y un día menos que nos queda en este mundo. No pasa en balde y deberíamos hacer algo por mejorar el mundo y nuestras vidas, trabajar en serio por esta vida que se nos ha regalado y que debemos aprovechar.
Somos dueños de la Tierra y reyes de ella. Un buen rey es el que cuida con esmero a sus hermanos y vela porque su reino sea cada día mejor, que vivamos más en concordia, seamos hermanos de padre y de madre y no haya rencillas entre hermanos que somos.
Que la vida continúe normal y que vayamos avanzando hacia un mundo mejor, por llegar, pero que llegará y nos alumbrará un sol nuevo por siempre jamás.

JOSÉ ANTONIO MÉRIDA .  

lunes, 26 de junio de 2017

NO AMANECIÓ UN DÍA

NO AMANECIÓ UN DÍA
24-06-2017
Me levanté una mañana, ya tarde, y salí a la calle, pero no fumé. Eran las nueve de la mañana y no había amanecido. No escribí, como de costumbre, no me lavé ni duché, no hice oración, no me afeité. Volví a salir a la calle y el Cielo estaba plagado de estrellas. La gente estaba desorientada. No desayuné ni tomé la medicación. El día era raro.
Mis padres seguían acostados y el gallo no cantó esa mañana. No salí a pasear y a comprar, pues todo estaba cerrado. Como no sabía qué hacer, me acosté de nuevo, pero no dormí, porque ya estaba harto.
Pensando y pensando en qué podía pasar, me acordé de mi Dios. El día se había olvidado de nosotros, sin que pudiésemos hacer nada para remediarlo, solo esperar.
El tiempo seguía pasando y era de noche todavía. La gente como no sabía qué hacer se volvía para casa y no iba a trabajar. Oré a mi Dios y no me dio respuesta a la situación.
¿Qué pasa esta mañana que no sale el sol y no alumbra el mundo? Nadie lo sabía. El mundo estaba del revés. La gente se preocupaba.
Es raro, esta cosa no ha pasado nunca, el sol no ha faltado nuca a su cita, mientras las estrellas seguían impasibles en el Cielo.
Nadie salía de sus casas y ni los gatos daban fe de lo que pasaba. No les eché de comer ni limpié sus aposentos.
Raramente, no tenía ganas de fumar y de salir a pasear, como suelo hacer cada mañana. Mi corazón latía triste y desganado. ¿Qué puede pasar?
Pasaba el tiempo y no amanecía. Yo seguía en la cama, pero sin dormir. El día se había olvidado de nosotros. Tendremos que esperar a mañana para ver si las cosas siguen igual y no ha de amanecer nunca más.

JOSÉ ANTONIO MÉRIDA . 

viernes, 23 de junio de 2017

LA MUERTE

Es algo que para nosotros nunca ha de llegar. Si vivimos en positivo, si damos todo lo bueno que hay en nosotros, si amamos con el corazón, si vemos la vida de colores, si todo es bueno para ti y si el hambre y la sed no existen en tu corazón.
Ten paciencia, que todo llegará, que el mundo no se acaba aquí, que la verdad está por llegar, que no habrá ningún cojo ni manco, ni ciego en un mundo de colores, que vienen cerca y tú los verás desde dentro.
Una bonita flor, eso es tu vida, llena de buenos olores y un colorido especial, que es lo que eres tú: un paraíso terrenal, que solo desea el bien y en el que la desdicha no existe.
La muerte es algo lejano, que nunca llegará a nosotros, reyes de este mundo y que solo deseamos el bien para todo ser vivo.
Que tu vida está orientada siempre a la dicha de los dioses, que sea un valle de risas, que seas el más valiente de todo el mundo y que engrandezcas el corazón de los demás.
 Que el mundo sea un lugar para regalar alegrías, risas y no existan las penas, que suenan a algo lejano, en tu vida que es buena, dichosa y bien vista por todos.
Que la alegría desborde tu corazón con aires nuevos, que son cálidos en invierno y fresquitos en verano. Que todas las estaciones del año sean buenas, que llueva a gusto de todos y que sea bien recibida.
Que eso que tanto anhelas se cumpla, que veas desde aquí lo traspuesto, que tu risa apague el llanto del vecino, que se aviene a ti.
La vida es un bonito camino a recorrer. Que tus pasos sean certeros y te lleven por buenas sendas, hacia lo mejor del mundo, que es tan pequeño como inmenso.

JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

jueves, 22 de junio de 2017

ESE CORAZÓN

Tan bueno que todos llevamos dentro, lo vuelve malo esta mundo, tan lleno de envidia, de odio, de querer ser y tener más que nadie, de malos.
Haz tú que sea bueno, que desee el bien de los demás, que brille con luz propia, que digan de él que es el mejor del mundo, que no tiene ni pizca de maldad, que es bueno a más no poder, con conocidos y extraños, con amigos, vecinos y con todo el que pasa por la calle.
Que tus amigos sean todos, que no tenga preferencias, que hable bien de ti, que sea añorado cuando tú no estás, que viva la vida desinteresadamente, que sea el as de la baraja, que no mienta, que salude a amigos y extraños, que viva feliz en este mundo plagado de injurias, que ese corazón no lo cambie el mundo, con sus riquezas falsas, que son el dinero, el poder y las maledicencias.
Vive la vida alegremente, sin importarte lo malo, pensando en lo bueno, que es mucho. Que tú seas el rey del mundo, el niño querido de la familia, la ficha que lleve las de ganar en cualquier juego, el cheque que firme todo el oro y dinero del mundo, que es el amor sincero.
Juega a ganar, porque perder es de malos, en un juego noble en el que no hay perdedores. Mueve carta y veraz que ya has ganado, sin perder el contrario. Que todo para ti sea bueno, dichoso y bien visto por los demás. Que la vida te regale solo bienes, que seas el mejor del mundo, sin herir a los demás.
Viste tu corazón con flores, de todos los colores, de todas las fragancias, de todos los amores, que son muchos y muy variados.
Quiérete a ti mismo, como a los demás. Muévete como pez en el agua, donde solo hay desierto de arena y de piedras.
Ve la vida llena de luces de colores, que alumbran el corazón hacia el bien.

JOSÉ ANTONIO MÉRIDA. 

martes, 20 de junio de 2017

NUESTRA MÁLAGA

En nuestra querida Málaga cada vez son más las personas que para viajar elijen el autobús o el metro, van en bicicleta, patinete o simplemente andando.
Esto es bueno, porque contaminamos menos y a la vez hacemos ejercicio. Para ello se han construido carriles bici, aceras más grandes y calles peatonales.
Yo siempre uso el bus o voy andando a donde tengo que ir. Es bueno para todos, el caminar. Quien mueve las piernas, mueve el corazón.
Es agradable, por las mañanas, el ver a la gente caminado, jóvenes y mayores van a hacer la compra o a dar un paseo andando o en bicicleta. Esta última la usa mucha gente para hacer deporte. Se encaminan a la carretera o a la montaña con el fin de hacer deporte en bici.
Yo ando todas las mañanas y, a la vez hago la compra de casa. Voy al supermercado, a la frutería. Me lo paso bien siendo un paseante.
Los vecinos nos saludamos y seguimos nuestro destino, que casi siempre es el mismo: el supermercado, la frutería y la farmacia.
Se conoce a mucha gente andando, porque muchas veces son los mismos que hacen su paseo a gusto por las calles de nuestra ciudad. Hay veces que incluso nos paramos a charlar y a contarnos nuestras penas.
Yo vivo en lo alto de Ciudad Jardín y bajo a esta a comprar, mientras paseo y a visitar a mis vecinos del sur. Algunos se alegran de verme y me saludan.
Te aconsejo que andes mucho, que es bueno para nuestra salud, para nuestra mente y nuestro espíritu.
Esperamos que el alcalde siga con su propósito de peatonalización de las calles, haciendo carriles bici y prosiga con el alquiler de bicis.

JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

lunes, 19 de junio de 2017

VER LA VIDA

VER LA VIDA
11-06-2017
De otra manera es hacer lo que más te gusta, sin herir los sentimientos de los demás, respetándolos y haciendo de la verdad tu forma de ser y vivir.
No importa cuáles sean tus gustos, si tienes dinero o no, si eres alto o bajito, si eres hombre o mujer, si la vida te trata bien o te hiere donde más te duele.
Respeta y haz que te respeten, tómate los días como quieras, haz tu trabajo a gusto y no seas infeliz sino dichoso.
Corre, salta, pasea a placer, que nadie te diga lo que tienes o no que hacer. Disfruta de lo bueno con moderación. Bebe, come y vive feliz, que la vida la han puesto para ti.
Corretea los caminos del mundo sin oponerte a nadie. Lucha por tu libertad.
 Siéntete en todos los sitios como en tu casa. Bébete la vida sorbo a sorbo, sin odiar a los que te odian: quiéreles como a amigos.
Sé valiente ante el enemigo, sé cauto como la serpiente y sencillo como la paloma. No te fíes de quien te alaba desmesuradamente. Aprende de los errores tuyos y de los demás. Búscate un rinconcito que te haga feliz.
Comienza el día con alegría y ganas de vivir. Que los problemillas no amarguen tu vida. Sé muy feliz que es lo que te va a ti y a mí.
Que tu corazón lata con aires nuevos, de felicidad de alegría. Si te quieres a ti mismo, querrás a los demás. Ámate mucho y cambiarás el mundo.
No seas ambicioso. Confórmate con lo que tienes y disfruta como un oso las cosas buenas de la vida. Que la verdad sea tu lema y no un tema a debatir con todos.
Ante los problemas, no te aminores, sino agrándate y di lo que te va de este mundo.

JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.