martes, 18 de junio de 2019

LA VIDA TIENE GUASA


Cuando menos te lo esperas, te encuentras un problema, de esos de agárrate y no te menees. Te viene una factura que no esperabas y que apenas puedes pagar.
Tu mejor amigo, por menos de un pimiento, te da de lado y te quedas patidifuso. Tu mujer te dice que no te aguanta más y te echa de casa. Te quedas solo y sin recursos materiales y morales.
Pierdes el trabajo porque la empresa quiebra y te mandan al paro, donde no te dan ni para pipas, porque la empresa te tenía asegurado a medio sueldo, que se lo lleva la mujer y los niños y tú a pedir en una esquina.
Nadie te da, porque te ven joven y fuerte y con cuerpo para trabajar y se dice para sí: ”este es un vago” que quiere que le costeen los gastos y de ahí no sale, porque en tu lugar los hay a porrillo.
No encuentras trabajo por ningún sitio y la miseria te come. Te quitan el coche por falta de pago. Tu mujer pide que te pide y tú sin un chavo que sacarte del bolsillo.
Te las ves y te las desea para poder comer. Te quedas sin casa, sin coche  y sin un sitio para dormir. Los amigos piensan mal de ti porque si tu mujer te ha dejado: por algo será.
La desdicha se cierne sobre tu cabeza. No sabes qué hacer. Vas a un comedor social, porque tienes que vivir. La vida te da la espalda y no sabes lo que hacer.
Por fin se abre un poco de luz en tu vida. Encuentras un trabajillo, mal pagado, pero algo es algo.
Cumples tus deberes a rajatabla para que no te echen. La vida te vuelve a sonreir, aunque solo sea a medias.
 Tus hijos vienen a verte. La cosa no era tan mala como se esperaba. Vuelves a tener amigos ya  no te ves fura de casa. Te compras un cochecillo y vuelves a vivir dignamente.
Ten cuidado con la vida que da más palos que otra cosa.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

lunes, 17 de junio de 2019

EL NIÑO DEL TALISMÁN


Había una vez un niño que tenía un amuleto que le protegía de todos los males habidos y por haber. El talismán era solo para él y no se lo podía prestar a ninguna persona. El niño era feliz protegido por un amuleto tan poderoso, más que nadie pueda imaginar.
El niño creció y es hoy un hombre afortunado porque está protegido de todos los males, siempre que haga buen uso de él. No abusaba de su suerte y no se metía en problemas de gran índole. Se limitaba a vivir su vida con su gente, que eran todos y a ayudar a todo el que podía con la suerte que le  daba el amuleto.
De niño vivía feliz y de mayor, aún más, porque el amuleto aumentaba su fuerza hasta hacerle volar por los aires o caminar por el mar. Su suerte era grande ya que no tenía nada que temer, ni de los astros ni de los hombres, que eran sus amigos.
No giraba el mundo alrededor de él sino que él giraba alrededor del mundo que lo vio nacer y crecer en armonía con la humanidad y con todo ser viviente que hay en este mundo.
El mundo lo quería porque él quería al mundo. Se vio en apuros pero con el tiempo salió de ellos sin problema, porque era inteligente y no se metía en grandes problemas. Su vida era como la de los demás. Su trabajo   , sus amigos y su familia copaban su sus días.
Aconsejaba y se dejaba aconsejar por sus compañeros y compañeras y sus días eran felices en un mundo, en un mundo en el que estamos de paso al igual que no ignoraba que más allá de este mundo hay otro más bueno y en él cabemos todos en armonía con sus habitantes.
Si te lo encuentras por ahí, no lo molestes, porque está protegido y podría salirte el tiro por la culata, porque es un  hombre un tanto especial y no admite tonterías de ninguna clase. Su vida es ayudar y ser ayudado.
Trabajó en una gran empresa. Hoy sus antiguos y nuevos compañeros que se alegran cuando se ven y se felicitan por la suerte que han tenido, al trabajar en dicha empresa.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

sábado, 15 de junio de 2019

AMOR Y CELOS

El amor surge cuando una pareja se gustan por su forma de ser de vestir, gustos compartidos…y los celos aparecen cuando esos gustos se enfrentan y aparece el desamor.
No hay que confundir celos con celo, esto último es amor en el más amplio sentido de la palabra. Dios siente celo por nosotros y es porque nos quiere mucho, pero no es celoso.
A consecuencia de los celos viene la violencia de género, tan terrible como abominable. No se puede ser de una forma de novios y cambiar de casados, porque aparece la susodicha violencia de género, que tantas muertes, sobre todo en mujeres acarrea cada año y todo por un desentendimiento.
Hay personas que no diferencian celos de celo y es todo lo contrario. El celoso lo es porque no aguanta las costumbres de su pareja. El que tiene celo es porque quiere a su conyuge.
El celoso también quiere a su pareja, pero a la carta, como a él o ella le gusta que sea. Para eso está el periodo del noviazgo, para ver si son compatibles sus caracteres y gustos.
No se puede engañar a la pareja, que conste que los hombres somos más infieles que las mujeres, pero estas son más provocativas y esto no gusta al hombre, que si tiene que provocar a alguien, que sea a él.
No vale, por parte de las mujeres, el ir muy tapaditas de novios y de casados ir enseñándolo todo, porque esto no gusta al hombre.
Los hombres somos muy nuestros y no nos gustan las tonterías. Si la mujer quiere enseñar su cuerpo, que lo haga, que para eso es suyo, pero que lo haga siempre.
El hombre debe respetar a la mujer y si da un cambiazo, dejarla sola, que es lo que se merece.
El destino arreglará las desavenencias que puedan producirse en una pareja. No estoy yo a favor de la violencia de género. Si no se llevan bien lo mejor es separarse, pero sin violencia.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

viernes, 14 de junio de 2019

FURIA DE TITANES


Es la que tienen esos hombres que se enfrentan a la vida sin temor, con gallardía, con valor y sin miedo. Parecen muchos, pero son muy pocos los que reúnen estas cualidades. Hay que ser temeroso, audaz, emprendedor y no rendirse jamás.
Hay que ser tierno con lo sencillo y duro con lo implacable. Luchar por la vida mientras quede un soplo de aliento en nuestros cuerpos “invencibles”, que luchan por el bien y por el buen hacer de una sociedad corrupta, como la que tenemos.
Hay que luchar con la mente y con el cuerpo, hasta vencer a los enemigos, que se cuentan por millares, hasta darle su merecido hasta la que es la erradicación del mal que hay en sus cuerpos, parecidos a los nuestros.
El más pintado lo mato con un soplido, el más fuerte es pan comido para el que tiene furia de hombre. El más terrible es un corderito para el que tiene furia interna. El más voraz es pequeño para el furioso.
El cazador es cazado por un pequeñín, que no aparenta nada. No tiene miedo de las armas del cazador. Las suyas son más potentes y mortíferas que las de cualquier hombretón, que se cree el amo del mundo y no es más que un alfeñique al lado del valiente, con furia.
Con un tirachinas hacen un arma letal para sus enemigos. No tienen rivales en este mundo, que se engrandece con hombres como estos, que no temen a nada ni a nadie, por muy fiero que parezca.
De un ovillo de hilo hacen una cuerda que ata de pies y manos a sus enemigos, que son pequeños en su aparente grandeza para los humanos, pero no para los titanes, que con furia reducen a sus enemigos, sin esfuerzo grande, sino que con poco vencen a estos malvados.
La Ley es para los fuertes, los aguerridos, los titanes, los invencibles, que no tienen miedo de nada ni de nadie y luchan sin temor, por un mundo mejor, más humano, menos austero…
Decídete tú de qué lado estás si de los titanes o de los alfeñiques.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA. 

jueves, 13 de junio de 2019

LAS ALAS DEL HOMBRE


Son esencialmente su mente emprendedora y su sabiduría sin límites. Su espíritu aventurero y su ansia por conocer que hay más allá de lo buenamente alcanzable.
Sin estas cualidades, el hombre no sería nada, un muñeco que hace lo que le mandan y nada más. Pero el hombre no es así, le inquieta lo desconocido y progresar en los inventos que se hacen cada día. Quiere ir más allá de lo que parece el fin. Quiere ser más grande, más fuerte, más alto…
Es terriblemente ambicioso. Quiere conseguir ser el mejor y para ello juega con el cuerpo que Dios le ha dado, a todo juego o aventura imaginable. Ello le lleva a inventar cosas nuevas, a vencer nuevos retos, a navegar por el mar, a subir a la montaña, a buscar la luna y las estrellas…
No todo lo consigue, pero si buena parte de ello. No se rinde ante nada, no se asusta de nadie, ve más allá de lo conocido.
Explora el mundo y su mismo cuerpo, viaja al fin del mundo, busca su bien en lo desconocido, se acerca a las estrellas legendarias.
Se sube a una rueda y hace una montaña con ella, de un tronco hace un barco para cruzar el océano, de una pila hace una lámpara, juega con el fuego y hace armas para cazar.
Recorre el mundo entero y le parece poco. Salta de la tierra y se va a la luna y sigue su camino.
No olvida a su familia, pero a veces la abandona buscando aventura. El mal es mucho, el bien es poco, por eso busca más y más. Se regocija con su pericia, a la que no dan crédito sus ojos.
No ahorra en experimentos, busca rastrea e indaga por la tierra y por el mar. De ahí sus múltiples inventos, cada vez más perfectos.
Hay una cosa que le inquieta y preocupa: el principio y el fin de la vida. No se conforma con vivirla, quiere vencerle y seguir viviendo siempre. Obviamente esto no es posible y no tendrá éxito en su búsqueda.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

miércoles, 12 de junio de 2019

LA VIDA ESTÁ PARA LO QUE QUIERAS


No se amolda la vida a nosotros somos nosotros los que debemos amoldarnos a la vida. Hasta cierto punto podemos hacer lo que queramos, pero llega un momento en que nos debemos hacer a la vida.
Sobre gustos no hay nada escrito. Cada uno puede hacer, responsablemente, lo que quiera, teniendo en cuenta que los demás son como nosotros y asimismo tienen sus sentimientos, que nosotros debemos respetar, igual que ellos harán lo mismo con nosotros.
El amor al prójimo es lo más bonito que hay en la vida. El quererse como hermanos hará que nos sintamos dichosos, alegres y personas de bien y para bien. Es el mejor consejo que puedo darte.
La vida se va volando. Hay que aprovechar el tiempo y no jugar con el reloj, que no para de correr. Hombres y mujeres juntos, pero no revueltos debemos dirigir nuestra vida hacia el bien. Reirnos de las cosas graciosas, que hay en la vida. Solo hay que observarla. Está plagada de risas.
Los mejores momentos vienen solos. En el trabajo, en casa, con los amigos surgen esas circunstancias graciosas, que hacen de esta vida un alegre juego de niños, inocentes, pero vivos.
La vida es un camino que emprendimos cuando nacimos y que se va orientando hacia donde nosotros queremos. Tenemos casi total alvedrío para hacer lo que mejor nos plazca.
Hay varios tramos en la vida, niños, adolescente, mayores, maduros y ancianos. Cada uno tiene su aliciente, para que no nos aburramos y disfrutemos cada momento a gusto.
La niñez es la mejor etapa de la vida, porque no tenemos problemas de ninguna clase. Solo comer y jugar.
Los adolescentes son rebeldes ante una vida que se les pone difícil.     Los mayores tienen problemas porque tienen que organizar su vida de la mejor manera posible.
Los ancianos lo tienen casi todo resuelto. Son niños otra vez.
José Antonio Mérida.

martes, 11 de junio de 2019

LA BONDAD


Es una de las cualidades más bonitas del ser humano. No cuesta dinero ni trabajo el ser buenos con los demás. Basta con un poco de esfuerzo, de voluntad de hacer el bien sin mirar a quien.
No hace falta que des lo que posees para ser bueno. Basta con ayudar un poco a esos pobres desvalidos que deambulan por las calles. Ayudar a esa viejecita a llevar la compra, que tanto pesa para ella y para tí es pan comido y quizá lleve tu mismo camino.
Ser bueno es devolver eso que te encuentras, que a lo mejor ni te sirve para nada y a quien lo perdió le hace mucha falta. Ser bueno es tener don de palabra y cumplir aquello que prometes. No valen las bromas cuando se trata de cosas serias. Hay un momento para todo en esta vida. Si se está de broma. Véngalas ahí, pero si se trata de cosas serias hay que ser fiel y cumplidor.
Por el camino del bien siempre te sentirás bien y feliz. Cumple con tus obligaciones y serás un hombre de bien querido por todos y que te devuelven con creces el bien que has podido hacer en tu caminar.
No mires con malos ojos a la mujer de tu vecino, que la tuya, a lo mejor, es más guapa y no lo echas en ver. Haz con los demás lo que te gusta que los demás hagan contigo.
Lleva tu vida hacia el bien, que la vida te ayudará más de lo que imaginas a realizar tus proyectos, que siempre te saldrán bien.
No des un paso en falso, porque la conciencia te lo tendrá en cuenta y te hará infeliz y desdichado.
No anheles mucho el dinero, que además de no traer la felicidad consigo, es mal consejero para todos.
Da un poco de lo que posees a los pobres, que los tienes a tu lado y muchas veces no lo piden siquiera por vergüenza.
Abre los ojos a ese pobre “ciego”, que camina por la senda del mal. Él te lo agradecerá de corazón y te bendecirá.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.