miércoles, 17 de octubre de 2018

UN CAFÉ POR LA MAÑANA


Cae bien en el cuerpo y sube el ánimo. Yo lo tengo que tomar descafeinado, porque el normal me sienta mal, pero es casi igual, te reanima. En verano lo tomo con hielo y fresquito está muy bueno. Todavía hace calor y frío está más bueno.
Yo, por las mañanas hago la compra y los mandaos y luego me tomo el descafeinado en el bar de Manolo, junto con Pepe, Francisco y otros. Nos saludamos, nos damos los buenos días y a tomar café.
Si no puedes tomar café, haz como yo, toma descafeinado, está igual de bueno y no hace daño. A mí me lo aconsejó mi amigo Antonio y al ver que era igual, ya siempre lo tomo.
No es solo por tomar café, es que se encuentra uno a los amigos, da un paseo con el fresquito de la mañana y se despeja un poco y después o antes del café, un cigarrito para darle gusto al cuerpo.
Cuando se cobra hay que administrar bien el dinero, para que haya para todo el mes y si es posible, que sobre. La vida está muy mal, todo vale caro y no se puede derrochar el dinero. En lugar de tomar tres cafés se toma uno solo y con eso tiene uno para otras cosas como la comida, pagar la luz y el agua, el gas y los gastillos que salen en casa.
Yo cobro poco, pero me administro y tengo para mis gastillos y para dar algo en casa, que hace mucha falta. Muchas veces hay que quedarse con las ganas de tomarse un refresco y una tapita, en un bar, porque hace falta para otras cosas más necesarias.
Con el tabaco pasa lo mismo, vale caro y no se puede fumar a cada instante, porque hace falta para otras cosas más necesarias.
Tanto el café como el tabaco son vicios caros y no se puede pasar uno en la cuenta, porque sino falta, como he dicho, para otras cosas más necesarias en la casa.
Yo me administro bien y me da para todo y no me paso de la cuenta, que luego falta y se pasa mal.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

martes, 16 de octubre de 2018

LOS CAMAREROS


Si quieren tener muchos y buenos clientes, no basta con ofrecer buenos productos, tienen que ser amables, simpáticos y atentos con el público, porque sinó, sencillamente, se van a otro bar.
Yo paro mucho en el bar restaurante el Jardín, allí tanto los dueños como los camareros Alonso y Javi, me tratan muy bien. Me saludan y me dicen que qué voy a tomar y me lo sirven rápida y eficazmente, como es de mi agrado.
Hay camarer@s que no son atentos con al público. Sencillamente tienen menos clientes de los que podían tener. Algunos, por costumbre o gustos, siempre van, pero son los menos.
El camarero que lo es, sabe de antemano, lo que el cliente va a tomar, porque casi siempre es lo mismo, y cuando entras por la puerta te preguntan, qué lo de siempre ¿no? Si, le contesta uno con ganas y le saluda afectuosamente.
Si uno se lo puede permitir, le deja propina, que ellos agradecen de corazón y otra vez que vayas por allí, con más ganas te sirven lo que tú quieras tomar
El camarero que lo es, sabe el nombre de sus clientes y pregunta Pepe, Manolo qué te pongo hoy y te sirven con gracia, lo que a ti te apetezca tomar en ese momento. Sin dudarlo, te lo sirven y con cariño te desean los buenos días o las buenas tardes. Si por cualquier cosa, un día, no tienen eso que tú deseas tomar, te lo dicen y te ofrecen lo que tienen de alternativa. Por ejemplo, yo un día puedo querer churros y el camarero no los tiene, pues te lo dicen y te ofrecen las alternativas que tienen a los susodichos churros, que puede ser un pitufo con aceite, catalana, mixto, con mantequilla, mermelada…
Si quieres tener buenos clientes, tienes que esforzarte en algo más que ofrecer los productos que tienes, tienes que ser amable.
Un buen camarero siempre tendrá trabajo, porque los empresarios no son tontos y saben quién les conviene. Si quieres que no te falte el trabajo, hazlo con ganas y con cariño.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

lunes, 15 de octubre de 2018

PACO, MI AMIGO


Tiene una tienda de electricidad. A él le compro todas las cosas relacionadas con el tema. Es un hombre amable, sencillo, simpático y dadivoso. Tiene los mejores precios del barrio. A mí me hace descuentos cuando le compro algo y si me ve en el bar, me invita a un descafeinado.
Cuando tengo algún problema de electricidad o aparatos eléctricos, él me asesora y me dice lo mejor que puedo hacer, según de que se trate.
Si tiene el producto que yo necesito, me lo vende, sino me dice dónde puedo encontrarlo y a mejor precio. Siempre me dice lo que más me interesa en un tema dado.
Hace muchos años que lo conozco y nos llevamos muy bien. Ahora quiere vender el local y retirarse. Jubilarse vamos. Él ganaría más dinero haciendo trabajos de electricidad, que con la tienda, pero como ahora no hay trabajo, tampoco le interesa.
Cuando yo hacía trabajos, le compraba a él el cable, el macarrón y los interruptores y enchufes que se necesitan para trabajar. Como he dicho antes él me hacía y hace un buen descuento.
La electricidad es muy difícil para quien no la entiende, pero para quien tiene nociones y alguien que le aconseje, es pan comido.
Yo le compraba todo lo necesario para hacer un trabajo. Hasta un portero electrónico, en una ocasión. Él me dijo como lo tenía que hacer y ahí está, funcionando.
Tenía problemas con el frigorífico y él me aconsejó que le pusiese un reloj de buena calidad, y ahí está, funcionando.
Yo recibí nociones de un familiar electricista y por eso entiendo algo del tema. Con eso y la ayuda de Paco, le puedo meter mano a todo, con la seguridad de que va a salir bien.
Yo, si quiero, puedo instalar, desde un automático hasta toda la instalación de una casa que no sea muy grande.
De momento no hago nada, pues estoy jubilado.
 JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

sábado, 13 de octubre de 2018

ES MÁS FELIZ


Quien más frutos recoge de su propio trabajo, de su propio esfuerzo que el que recibe más, por herencia o por trabajo de los empleados de su empresa, negocios y demás.
El trabajador, se siente dichoso de, con su propio esfuerzo, haber ganado su salario. Mientras que el rico, lo tiene todo sin apenas trabajar, por lo que no puede sentirse satisfecho de una faena bien hecha, bien trabajada, sino que lo tiene todo ganado con el esfuerzo de sus trabajadores. Él, apenas tiene que pasarse por la empresa, a firmar papeles e ir al banco a cobrar lo que no ha ganado.
Cuando uno se tiene que esforzar en ganar su salario, día a día, se siente satisfecho, de una faena bien ganada y cuando va a cobrar su salario, se siente feliz, porque recoge lo que ha ganado con el sudor de su frente. Levantándose todos los días temprano.
Es más feliz porque con sus propias manos gana el sustento, de él y de los suyos. Aunque sea poco dinero, lo ha ganado él mismo, sin ayuda de nadie. Mientras el rico recoge mucho, pero no lo ha ganado él, sino que otros han trabajado, dejándole ganancias a él, llevándose un salario pequeño, propio de un trabajador.
El rico es menos feliz, porque las ganancias que recoge, no son fruto de su trabajo, sino que otros trabajan por él  y le dejan la mayor parte de la ganancia.
El pobre, si gana algo más, es porque trabaja bien o porque echa horas, para tener algo más y poder vivir algo mejor. Esto le llena de alegría, porque recoge lo que ha sembrado, mientras que al rico, se lo siembran los demás, lo cual no satisface a su persona, porque no se tiene que esforzar para recoger mucho y bueno. Por lo tanto no le hace feliz este dinero, que no ha ganado él.
Al rico no le ilusiona la vida, porque no tiene que ganársela. Lo tiene prácticamente todo, sentado en un sillón de una oficina.
Podemos de estar orgullosos de ser pobres.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

viernes, 12 de octubre de 2018

LA PROSTITUCIÓN


El próximo día 23 de este mes es día internacional contra la prostitución. Mujeres, niñas y niños son engañados captándoles, en sus países de origen, para ser prostituidos en países ricos.
Hay que tener muy pocos escrúpulos, para engañar a mujeres, pero sobre todo, a niñas y niños, para ser explotados sexualmente. Las mujeres tienen alguna defensa, pero lo niños y niñas, son completamente indefensos ante estos piratas de sexo.
Los captan, engañándolos y los traen a países ricos, con cualquier excusa y luego los explotan sexualmente, de todas las formas posibles. Las mujeres son mayores de edad, pero los niños y niñas, no tienen ninguna defensa contra esos desalmados.
Cualquiera sabe lo que les dirán que les van a dar, para engañarlos y meterlos en un prostíbulo a realizar, por dinero, toda clase de prácticas sexuales con esos maniáticos del sexo.
Es un negocio redondo, ilegal, porque no consta que existen y no pagan impuestos. La mayoría del dinero es para los traficantes. A las víctimas les darán un poco para que vivan y sigan trabajando para ellos, que se forran a costa de estas personas indefensas.
Debería estar más controlado este tema por parte de las autoridades, para que no se realizaran estos “negocios”, que marcan de luto la vida de estas mujeres niños y niñas.
Si quieren prostituirse, que lo hagan cada uno por su cuenta y no meta a estas pobres personas en un mundo, que no es el suyo. Y por el lado contrario, el que quiera sexo, que mire primero con quien lo hace. Que, al menos, dejen fuera a niños y niñas.
El sexo debería ser debatido por los políticos y que no hubiese tantas personas metidas en él, ilegalmente y por personas que no tiene ninguna moralidad y escrúpulos.
Es un tema polémico, que podría evitarse.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

miércoles, 10 de octubre de 2018

LA COMPETIVIDAD

Las empresas pequeñas difícilmente pueden competir con las grandes, porque estas compran al por mayor y les sale más barata la mercancía. Las empresas pequeñas tienen que dar muy buena calidad y servicio para defenderse ante el poder de los grandes.
Un hipermercado o una cadena de supermercados tienen mejores precios y tienen toda clase de productos, mientras que una frutería, por ejemplo, solo tiene fruta y la tiene que vender a buen precio, para hacerle la competencia a los supermercados.
Una tienda de comestibles tiene tan solo unos pocos productos y no los puede vender muy caros, porque sino nadie le compra. La ventaja de la tienda pequeña es que no tiene empleados, que la llevan entre los miembros de una familia, encargándose cada uno de una cosa: uno es el dependiente, otro se encarga de traer con coche propio, lo que los repartidores no le sirven y así llevan adelante el negocio familiar.
Una tienda de muebles grande, tiene su fábrica propia y vende sus productos más baratos que una tienda pequeña, que tiene que depender de los almacenes que le suministran.
Un banco pequeño no puede ofrecer los préstamos que un banco grande, porque no tiene dinero suficiente como para esperar a que le paguen las cuotas del préstamo.
Un país con una economía fuerte le hace la competencia a un país pobre, que no puede producir los productos a bajo precio.
El país grande hace coches, electrodomésticos, muebles, alta tecnología a bajo precio, mientras que al pobre le cuesta trabajo producir, productos accesibles para el cliente a bajo precio.
Es el cuento del lobo y el cordero. El lobo se come al cordero, mientras este no puede hacer nada porque esto ocurra.
Es el cuento del nunca acabar, el rico se come al pobre, sin que este pueda hacer nada para que esto ocurra.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.

martes, 9 de octubre de 2018

AL-FARALA SE ROMPE


Nuestra querida asociación se está rompiendo. No tiene un horario para abrir y cerrar y si algún compañero va un día, no sabe si estará abierta o cerrada.
Por eso, además de estar muy retirada del centro, la gente no va. Además no hay una persona encargada de informar de las actividades, viajes y acontecimientos que va sucediendo.
Hoy mismo ha estado allí un compañero, que quiere ir a un viaje que hay programado y como no estaba Alexa, que es la que se encarga de esas cosas, pues se ha tenido sin ir, sin saber si podrá ir al viaje.
Alexa va por allí dos veces en semana y allí hace falta una persona responsable, todos los días para atender a los compañeros. Yo soy el tesorero, pero las cuentas las lleva ella, como auxiliar administrativo que es y por lo que cobra, poco pero cobra y debía estar allí todos los días para abrir y cerrar el local e informar a los compañeros de las actividades que hay cada día.
Aquello es una viña sin dueño. Nadie se hace responsable de nada.
El compañero que ha estado hoy, la ha llamado por teléfono y no ha respondido. Así no se pueden arreglar las cosas.
Yo, tan solo me ocupo de cobrar la cuota, que los socios pagan mensualmente. No soy nadie. Tan solo hago recados, pero allí hace falta una persona que dé respuesta a las múltiples preguntas, que se suceden cada día por los usuarios.
Si ella no puede hacerse cargo de estar allí todos los días, que deje ese cargo en manos de otra persona, que pueda estar diariamente allí, dando un servicio, sin ánimo de lucro, que satisfaga a los pobres usuarios que se pasan diariamente por allí.
Desde que no trasladaron de La Colonia al Puerto, hemos perdido el rumbo y nadie sabe, con certeza, cuando lo vamos a recuperar.
Tenemos que poner un poco cada uno para arreglar este problema.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.